Bitcoin sigue siendo el rey

El actual momento de mercado de los criptoactivos ha servido para poner de manifiesto que, solo aquellos ‘tokens’ que cuentan con capacidad para funcionar como reserva de valor tienen cierto interés económico. Y realmente son muy pocos los que están sido capaces de captar el valor económico generado por sus protocolos descentralizados subyacentes. En este sentido, la actual capitalización (que no tiene nada que ver con la bursátil clásica) marca ya esta primera diferenciación entre los ‘tokens’ ganadores y perdedores, donde, a través de su cotización, la dominancia de unos sobre otros se ha hecho claramente patente en este ejercicio.

Destaca en este sentido la recuperación de la dominancia del Bitcoin en el criptomercado. Si en enero de este año su capitalización no llegaba al 35% del total mercado, ya se han alcanzado cifras que rondaban el 55%, lo que es un claro síntoma de esa búsqueda de valor y reconocimiento de supremacía.

En primer lugar, Bitcoin ha demostrado ser totalmente fiable y operable los 365 días del año las 24 horas del día. Superadas las pruebas de seguridad de su protocolo, se está trabajando con éxito en la escalabilidad, y sistemas como SegWit pueden proveer de mayor capacidad a la red. Así mismo, el llamado ‘batching’ o agrupación de las transacciones ahorrará mucho espacio y proporcionará mayor eficiencia, y se espera que la ‘lightning network’ sea capaz de acelerar, abaratar y permitir micropagos a tarifas mínimas.

Siempre se ha dicho que, en el momento en que un gran jugador del tamaño de PayPal o Amazon lo acepte en sus plataformas, se puede abrir el camino a una adopción masiva de esa criptomoneda como medio de pago y, de ser eso así, sin duda alguna que el mejor posicionado es el Bitcoin.

La apuesta ahora cae del lado de los ETF (Exchange-Traded Funds). Tras varios rechazos por parte de la SEC en cuanto a la aprobación del primero de estos instrumentos de inversión masiva, la atención recae sobre lo que puede suceder a finales de septiembre con respecto al VanEck/SolidX del CBOE. En este caso, y a diferencia de los anteriores, este ETF presenta ciertas diferencias sustanciales que atraen y alimentan la atención y expectativas de los inversores. A modo de resumen, este producto incorpora las siguientes características diferenciadoras; a nivel de custodia, tendrá los BTC depositados físicamente (llaves privadas) como colateral del fondo y el CBOE actuará como garante. Este ya opera varias bolsas en Estados Unidos y ha propuesto cotizar el ETF del BTC en la BZX Equities Exchange. Además, dispone de los mencionados futuros cotizados sobre el bitcoin y es una entidad regulada y con la confianza suficiente ante la SEC.

Este ETF, a diferencia de los anteriores, está diseñado para el inversor institucional y no pretende atacar al cliente minorista, pues el mínimo a invertir sería de 200.000 USD. Esto le quita presión a la SEC, cuya preocupación viene justamente de ese lado del inversor final. La negociación se pretende sea OTC y no de forma electrónica, lo que evitará manipulación y mejorará la transparencia. Por último, se ha establecido un sindicato de aseguradores para ofrecer mayor protección al inversor, y tanto VanEck como SolidX han solicitado el registro de forma independiente. Al final, esta opción supone contar con unos generadores de alta confianza, que aportan experiencia demostrada en la gestión de activos y donde las posibilidades de obtener el visto bueno del regulador son en teoría algo mayores que en los anteriores casos.

Así mismo y como se comentaba hace unos meses, las nuevas generaciones son 100% digitales lo que supone un motivo adicional para pensar que de momento el Bitcoin seguirá siendo el rey de las criptomonedas.

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